El cartel se prueba cada vez más por correos y mensajes. Quien colabora con el CADE necesita entregarlos íntegros; quien es investigado necesita saber lo que realmente muestran.
Son dos temas distintos. La infracción al orden económico es el acto que limita o perjudica la libre competencia, con independencia de culpa (Lei 12.529/2011, la ley brasileña de defensa de la competencia, art. 36). El ejemplo más conocido es el cartel: acuerdo entre competidores sobre precios, reparto de clientes o regiones, o colusión en licitaciones (art. 36, § 3º, I). Quien investiga y juzga es el CADE, la autoridad brasileña de competencia.
La competencia desleal es un conflicto entre empresas: copia de producto, desvío de clientes, uso de secreto empresarial. La disputa corre en la justicia, con base en la Lei da Propriedade Industrial (la ley brasileña de propiedad industrial), y tiene página propia en Propiedad Intelectual, Secreto Empresarial y Competencia Desleal.
En los dos casos, la prueba suele ser digital. Cambia quién pregunta y qué hay que probar.
La colaboración debe resultar en la identificación de los demás involucrados y en información y documentos que comprueben la infracción (Lei 12.529/2011, art. 86). Correos, mensajes y planillas valen más cuando llegan con origen, hash y cadena de custodia. Lo mismo vale para el compromiso de cesación (Lei 12.529/2011, art. 85), cuando la empresa necesita demostrar la conducta y el momento en que cesó.
Antes de acudir al CADE, la empresa necesita saber si hubo conducta y quién participó. La recolección forense de correos, notebooks y celulares corporativos, con búsqueda por términos definidos con los abogados, responde a eso sin alertar a los involucrados. Si la evidencia no muestra conducta, el informe lo dice.
La ley permite a la Superintendencia General del CADE inspeccionar la empresa y copiar datos electrónicos, y solicitar a la justicia el allanamiento e incautación de computadoras y archivos (Lei 12.529/2011, art. 13, VI, "c" y "d"). El acompañamiento técnico registra qué se copió, de dónde y con qué hash.
Mensaje fuera de contexto, conversación atribuida a la persona equivocada, archivo con fecha alterada. El peritaje pone a prueba las hipótesis de la acusación una por una: autoría, integridad, contexto y cronología.
Las operaciones sujetas al CADE no pueden consumarse antes de ser evaluadas (Lei 12.529/2011, art. 88, § 3º); correos y sistemas integrados antes de tiempo muestran si eso ocurrió. Quien resultó perjudicado puede pedir la cesación y la indemnización en la justicia (Lei 12.529/2011, art. 47).
Un correo impreso no muestra quién lo escribió ni si fue alterado. Antes de discutir el sentido de los mensajes, alguien tiene que garantizar que son lo que parecen. La preservación con hash y cadena de custodia vuelve la prueba verificable por cualquiera de las partes, y el acta de custodia sale, como referencia, en 24 horas.
En licitaciones, la colusión a veces aparece en los propios archivos: propuestas de empresas distintas con el mismo autor en los metadatos.
El peritaje da soporte técnico a la empresa y a los abogados. Quienes conducen la relación con el CADE son ellos.
Una empresa descubre, por una denuncia interna, que dos gerentes comerciales intercambiaban listas de precios con competidores por una aplicación de mensajería. La dirección evalúa proponer un acuerdo de clemencia, pero parte de las conversaciones fue borrada de los celulares corporativos.
El peritaje preserva los aparatos y las casillas de correo sin avisar a los involucrados, recupera parte del contenido borrado y cruza los mensajes con las planillas de precios y las agendas de reuniones.
Los abogados reciben un conjunto organizado por fecha, con el origen y el hash de cada elemento, y deciden con base en él si la propuesta de acuerdo es viable.
En un allanamiento e incautación solicitado por el CADE, se copian las notebooks de una empresa. La acusación se apoya en una planilla de precios acordados, atribuida a un director porque estaba en su carpeta.
Como asistente técnico (perito de parte), el peritaje verifica si el hash de la copia coincide con el registrado en la diligencia. Después, los metadatos muestran que el archivo fue creado en otra computadora y llegó a la carpeta del director por sincronización de una nube compartida, sin acceso de él registrado.
El informe no discute si hubo cartel. Muestra que la autoría atribuida a la planilla no se sostiene en los vestigios.
Consulte también
Propiedad Intelectual, Secreto Empresarial y Competencia Desleal → Investigación Corporativa y Compliance → Extracción Forense de Celulares y Dispositivos Móviles → Peritaje Judicial y Extrajudicial → Licitaciones, Contratos Públicos e Infraestructura → Peritajes por Área del Derecho →