En fusiones y adquisiciones, la pregunta técnica llega antes de la firma: qué tiene la otra parte, qué no declaró y quién responde por lo que ya ocurrió.
Una operación de M&A se apoya en declaraciones sobre sistemas, datos y personas. Parte de ellas puede verificarse antes de la firma, en los dispositivos, en los correos y en los registros de la empresa. La due diligence técnica hace esa verificación con el método del peritaje: preservación, hash, cadena de custodia y conclusiones limitadas a lo que la evidencia muestra.
El resultado le sirve a quien decide la operación. Y sirve de nuevo si ella se convierte en disputa después del cierre, porque la prueba ya nació íntegra.
Peritaje en las computadoras y celulares de los ejecutivos para identificar relaciones que puedan comprometer la operación, con búsqueda en los correos por palabras clave definidas previamente.
¿La empresa objetivo ya sufrió un incidente con datos que no informó? Registros de acceso, cuentas privilegiadas y señales de exfiltración responden antes del cierre, cuando la respuesta todavía cambia el precio.
Titularidad y calidad del código, licencias de componentes de terceros y dependencias críticas. El peritaje verifica si el software que la empresa dice tener es realmente suyo y funciona como se declaró.
Cuando parte del precio depende de metas medidas en sistemas, la disputa pasa por la integridad de los datos: rastros de auditoría del ERP y del CRM, extracciones de la base de datos, historial de commits, métricas de acceso y conversión. El peritaje dice si el dato que entra en la cuenta es íntegro y quién lo insertó o alteró. El cálculo financiero queda con el perito contable.
Exsocio o ejecutivo que se lleva la base de clientes, el código o documentos, incluso en disputas de exclusión de socio. El peritaje muestra cuándo se hizo la copia, por qué medio salió y adónde fue.
Firma manuscrita impugnada, firma electrónica con rastro de auditoría cuestionado, acta de asamblea digital con presencia o votación discutida. Adriano Vallim actúa tanto en el peritaje grafotécnico como en el de documentos digitales.
Cuando un incidente alcanza un entorno que está cambiando de manos, la disputa deja de ser solo técnica. ¿Quién responde ante los titulares, la ANPD y la otra parte? Responsable y encargado del tratamiento que causan daño en violación de la legislación de protección de datos están obligados a repararlo (LGPD, art. 42, la ley brasileña de protección de datos), y por eso importa saber de quién era el sistema afectado, y en qué fecha.
La respuesta depende de una preservación hecha antes de la remediación. En un caso real, se preservaron decenas de terabytes para separar los sistemas heredados de los sistemas de la nueva operación. Con la evidencia fechada, el peritaje muestra por dónde entró el acceso, en qué sistema y en qué período, y la discusión sobre quién responde gana base técnica.
Desafío. En una fusión, el directorio necesitaba saber si algún ejecutivo mantenía relaciones que pudieran comprometer la operación.
Método. El peritaje examinó las computadoras y celulares de los ejecutivos e hizo la búsqueda en todos los correos por palabras clave establecidas previamente, con registro del origen y de la integridad de cada mensaje localizado.
Resultado. El directorio recibió los hallazgos con cadena de custodia, aptos para sostener la decisión sobre la operación y cualquier discusión posterior.
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